Zeótropo y Familia

     

El siguiente texto fué la base para una instalación de la que también formó parte. Siguiendo la tradición de las cajas o maletas tan características de algunos movimientos artísticos irreverentes y conceptuales (Duchamp, Fluxus) esta contenia algunos objetos, casi todos auténticos, que se relacionan directamente con el sentido del relato.

ZEOTROPO Y FAMILIA

El zeotropo es una especie carroñera, se alimenta, básicamente, de los efluvios producidos por los restos de sentimientos en descomposición: amores perdidos, desengaños, ideales de juventud abandonados o reciclados, utopías en decadencia y todo tipo de emociones que pueda albergar el ser humano y convertirse, temporalmente, en el centro de su vida. Cuando todas estas sensaciones son amputadas, rotas u olvidadas, el suave olor a quemado que emiten desencadena la aparición del zeotropo.

El zeotropo no se descubrió hasta finales de los años ochenta en los laboratorios alemanes Baas-Dangerbras, el equipo de científicos dirigidos por el Dc. Ross Formcup, realizaba importantes avances en la investigación de tumores producidos por virus cuando encontraron una nueva especie desconocida hasta ese momento. En principio se clasificó como un protozoo flagelado, pero posteriores investigaciones han demostrado que posee mayor complejidad celular y también características muy originales. En la actualidad la mayor parte del mundo científico se muestra de acuerdo en considerarlos una evolución de un Cnidario, especializado en parasitar al ser humano. En algunos foros de Internet especializados en investigación científica, se ha propuesto para la especie el nombre de Anémona Sentimentaloide. Preguntado el Dc. Formcup sobre su opinión acerca de la propuesta de aplicar este nombre a su descubrimiento, afirmó sonriendo, que le parecía una estupidez.
El zeotropo tiene forma de estrella, generalmente de siete puntas, aunque algunos observadores mantienen que recuerda más a una flor con un orificio central similar a un jacinto. De este orificio surgen dos largos tentáculos con ventosas que el zeotropo utiliza para anclarse, el cuerpo es carnoso y redondeado y presentan una gama de color del rosa al amarillo. Suele habitar en los pliegues más recónditos del cerebro, pero es capaz de desplazarse a través de cualquier fluido humano. Suelen tener un tamaño microscópico pero se han observado ejemplares adultos que alcanzan hasta un milímetro. Viven en colonias reducidas y como otras especies de Cnidarios, pueden reproducirse de forma sexual o asexual. La vía de transmisión más habitual es a través de los fluidos humanos, el zeotropo permanece en estado letárgico hasta que el humano que parasita comienza a producir su alimento. Pero investigaciones más recientes han constatado desplazamientos aéreos a través, por ejemplo, de la saliva o de la mirada intensa de dos enamorados. El profesor Enrick Roders de la universidad de Navarra argumenta que este hecho explica la visión de estrellitas que suelen relatar los enamorados. Este profesor también mantiene que la transmisión aérea del zeotropo se podría dar entre profesor@ y alumn@ en casos en que se produzca cercanía física y el docente irradie un intenso carisma. El mundo científico, en general, se muestra escéptico con estas teorías en tanto no se produzcan pruebas más concluyentes.
La revista Nature Scientist ha publicado en su último número un resumen de la investigación que está realizando el Instituto de Biogenética de Chicago, el equipo que dirigen los profesores Joseph Andrew i Johan Gabriel afirman haber descubierto una subespecie de Zeotropo que se alimenta del miedo y la frustración que producen el síndrome de la Economía Hundida. Este Zeotropo Economisticus estaría aumentando exponencialmente en la actualidad. Por otro lado algunos artículos aparecidos en Internet y que están generando enconadas polémicas defienden la existencia de Zeotropos en perros, gatos y otros animales de compañía. Los defensores de esta teoría mantienen que estos seres desarrollan fuertes lazos sentimentales con sus propietarios y sufren auténticos traumas cuando son abandonados. Algunas asociaciones de granjeros se preguntan si sus animales también pueden verse afectados por este parásito, agravando la difícil situación que ya padecen para comercializar sus productos. En la actualidad no se han realizado investigaciones dirigidas al mundo animal, aunque cabria preguntarse por qué, lo cierto es que, de momento, este sector no ha conseguido despertar el interés científico.
Por el contrario, sí ha despertado grandes expectativas tanto en universidades como en el sector privado, la investigación del parásito de los humanos. Entre otros centros, el Instituto de Biomedicina de Valencia dependiente del Consell Superior de Investigacions Científiques, ha creado un equipo dirigido por la doctora Webba Ubergen que investiga el uso terapéutico de Zeotropos modificados genéticamente que serian introducidos en la corteza cerebral, para combatir las depresiones causadas por los amores imposibles y los no correspondidos, posiblemente, según mantiene este instituto, la causa que más accidentes y bajas laborales provoca entre los jóvenes.
Al mismo tiempo en Suecia, el Instituto de Salud Pública ha puesto en marcha un importante programa de investigación en el departamento de Tecnología genética y Humanismo con los mismos fines terapéuticos que el Centro valenciano pero, centrado en la solución de conflictos personales fruto de ideales perdidos o abandonados y utopías arrasadas y vendidas a cualquier precio. A la vista de los escasos resultados y la presión mediática en contra de este programa, el gobierno socialdemócrata ha insinuado la posibilidad de no contemplar la subvención en los siguientes presupuestos. Algunos políticos españoles de distintos partidos moderados, con un pasado de militancia en la izquierda radical, al ser preguntados por este tipo de investigaciones, han mostrado su satisfacción en que se deje de gastar el dinero del contribuyente en tonterías quiméricas y se invierta en asuntos que preocupen realmente al ciudadano. Por otro lado todos alardeaban de tener perfectamente asumido su pasado y defender las mismas causas, aunque desde distinta óptica.
Como curiosidad informamos de la publicación de una nueva edición de Genealogía de la moral obra de Friedrich Nietzsche revisada y comentada por la profesora Theresah Ruthvic, filóloga de la Universidad de Leipzig y una de las mayores especialistas mundiales en el gran filosofo del nuevo hombre. Curiosamente Nietzsche menciona en este libro una enfermedad producida por un virus que se alimenta de sentimientos humanos y la califica de enfermedad profesional de poetas, pintores y escultores. Aún siendo conscientes de que esta idea surge de la genialidad y tal vez del desvarío emocional que padeció el pensador durante gran parte de su vida, no deja de emocionarnos que la investigación científica actual confirme la intuición creadora de un artista del pensamiento.

Boro Mañó

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